Efecto del tiempo transcurrido desde el último incendio en las comunidades de hormigas en un paisaje semiárido. por Norma L. Fernando, Nick L. Schultz, Grant Palmer, Philip S. Barton

Los incendios son una parte natural del ecosistema de matorrales semiáridos del sur de Australia, pero el cambio climático está haciendo que sean cada vez más frecuentes e intensos, lo que convierte su gestión en una prioridad de conservación. Este estudio investigó cómo cambia la comunidad de hormigas a medida que pasa el tiempo desde el último incendio en la Estación de Investigación de Nanya, en Nueva Gales del Sur, una reserva de 40.000 hectáreas de maleza semiárida. Los investigadores muestrearon hormigas en cinco zonas que habían ardido hace 3, 5, 9, 26 y 34 años respectivamente, con el objetivo de entender si la vegetación cambiante tras el fuego explica los cambios observados en las comunidades de hormigas.

En total se recogieron 16.360 hormigas pertenecientes a 59 especies de 20 géneros distintos. El género más diverso fue Melophorus, con 14 especies, seguido de Camponotus con 11 especies e Iridomyrmex con 6. Sin embargo, en términos de abundancia, Iridomyrmex fue el género más numeroso, seguido de Melophorus y monomorium/">Monomorium.

Los resultados mostraron dos tendencias opuestas y complementarias: la abundancia total de hormigas fue mayor justo después del fuego y disminuyó con el tiempo, mientras que la riqueza de especies aumentó progresivamente cuanto más tiempo había pasado desde el incendio. Esto coincide con los cambios en la vegetación: tras el fuego, los arbustos dominan el paisaje, favoreciendo a especies de hormigas oportunistas y dominantes como las del género Iridomyrmex. Con el paso de los años, al aumentar la cobertura de árboles y gramíneas como la Triodia spinifex, se crean hábitats más complejos que permiten la coexistencia de comunidades de hormigas más diversas.

En conjunto, el estudio demuestra que el fuego actúa como un filtro ecológico que selecciona qué tipos de hormigas pueden vivir en cada etapa de la recuperación del ecosistema. Esto tiene implicaciones prácticas importantes: para conservar la máxima diversidad de hormigas a escala de paisaje, es fundamental mantener zonas con distintos tiempos transcurridos desde el último incendio, creando un mosaico de hábitats en diferentes estados de recuperación. Dado que las hormigas son indicadores fiables de la salud del ecosistema y juegan papeles clave como dispersoras de semillas y reguladoras de otras poblaciones de insectos, estos resultados son directamente aplicables a la gestión de reservas naturales en las zonas semiáridas australianas.

📗 Estudio realizado por Norma L. Fernando, Nick L. Schultz, Grant Palmer, Philip S. Barton
📅 Publicado: 7 de marzo de 2026
📖 Estudio original: Ir al estudio »